bienvenido seas 2012

A mí me gusta despedir el año.

Quizás es cierto eso que dicen algunos: con el año nuevo sigue la misma mierda de siempre. Supongo que es mi usual optimismo y mi fascinación con los cambios, los retos, lo desconocido… en fin, todo lo nuevo… pero me disfruto el conteo regresivo de esa falsa esperanza.

¿para qué sirve despedir un año cuando le siguen otros 365 días de lo mismo?

Esos últimos días, mientras se repasa en la prensa las mejores películas, las canciones más populares y los chismes más comentados, yo voy pensando qué experiencias me hicieron crecer como persona. Disfruto recordar qué aprendí de mí, de mis anhelos y de mi construcción de mundo. Entonces me redescubro y me reenergizo. No sé cuanto tiempo me dure, quizás no pase de 24 horas, pero durante ese periodo, me da perspectiva.

Me gusta repasar lo transcurrido, las vivencias, lo aprendido.

El 2011 fue para mí un año de extremos y de introspección. Sufrí y lloré, reí y lloré. Aprendí que así como hay personas que te marcan, probablemente has provocado o provocarás una transformación igual de potente en alguien más. Porque la gente se une por esas cadenas ridículas que nos hacen sentir como una gran familia incestuosa, donde todo se sabe y todo se ignora. Después de sudar pesadillas sobre mi mundo personal, pude volver a soñar con otras verdades, otras tierras y otras pasiones.

¿qué fue lo mejor de mi 2011?

Por un lado, todo lo que aprendí. Entre todas las cosas que descubrí de mí misma estas fueron las más sobresalientes. Me encariño fácilmente con las personas que me abren su corazón y una vez les hago un espacio en mi corazón, se me hace muy difícil sacar esa gente de mi vida. El desear, el querer, el enchularse, el encariñarse, el amar y el enamorarse son todos muy distintos, cuando aprendemos a distinguirlos disfrutamos mejor su potencial. Creo que las relaciones más maravillosas se dan en un ambiente de buena energía, admiración y apertura a apreciar las diferencias. No soy rencorosa, aunque a veces he querido serlo para evitar ese problema de tener tan corta memoria. Y hay cosas que por más que trate de entender, son simplemente incomprensibles, tengo que reconocerlo, pasar la página y seguir andando. Mis amistades son mi familia elegida, mis pilares de apoyo y mis compañeras de vida.

Definitivamente este fue un año de amistades. Formé relaciones enriquecedoras con personas admirables con quienes compartí momentos inolvidables. Se fortalecieron lazos recientes que hicieron de ciertas personas parte imprescindible en mi vida. También tuve reencuentros con amistades que extrañaba, con quienes pude revivir lindas memorias y me llenaron nostalgia: 10 años del colegio, 6 años desde la universidad, 5 años desde mi tiempo en madrid. Fueron buenos tiempos, me hacen pensar que vendrán otros mejores.

Por todo esto, creo yo, vale la pena brindar cada 31 de diciembre cuando dan las 12.

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