Se necesita un cuarto propio… o una calle pública

Recientemente leí A Room of One’s Own de Virginia Woolf, un tremendo ensayo en el que la escritora trata de estudiar la relación entre la mujer y la ficción. Comienza su ensayo con una tesis clara: “a woman must have money and a room of her own if she is to write fiction; and that as you will see, leaves the great problem of the true nature of woman and the true nature of fiction unresolved.” Ya en 1928, Virginia Woolf era consciente del efecto que tiene la falta de autonomía económica en la habilidad de una mujer (o un hombre) para maximizar el desarrollo de su capacidad intelectual. O sea, quien es pobre usualmente no podría dedicarse a escribir, o a algún otro tipo de arte.

Esta idea que a algunas personas les sonará a alerta roja marxista no creo que sea un descubrimiento original, más bien fluye de las mismas condiciones de la vida. ¿Acaso algún obrero podría trabajar 12, 14 ó 16 horas al día para luego sentarse a escribir y desbordarse en sentimiento? Entonces como bien dice ella, la libertad intelectual de quien se dedica al garabato sobre papel es un lujo que pueden darse solamente personas con independencia económica y espacio personal. En el caso de las mujeres de su época (que no se aleja tanto de las de nuestra generación), la autora explica: “Making a fortune and bearing thirteen children –no human being could stand it.” ¡Ni hablar de una habitación propia! ¿O es que acaso una puede respirar tranquila 5 minutos luego de haber parido todo un equipo de fútbol?

mujeres se pintan para protestar

Teniendo todo esto de las mujeres y el arte en mente, me encuentro hoy con la noticia de una manifestación al desnudo que llevaron a cabo ocho mujeres frente a la Procuradoría de las Mujeres. Entonces pensé ¡esto sí es creatividad y libertad expresiva! ¡Qué genialidad artística! Por lo menos la expresión artística ya no es monopolizada por el poder económico, aunque definitivamente las mujeres seguimos necesitadas de Don Dinero. Quizás la narradora de A Room of One’s Own las criticaría por estar tan conscientes de su sexo como para usarlo de lienzo. Después de todo, la narradora aboga por la teoría de la “mente andrógena,” el cual se basa en que la mente humana tiene componente masculino y femenino, pero que para su mejor funcionamiento tienen que estar en harmonía. Ella reprocha tanto a mujeres como a hombres el que estén tan conscientes de su género, pues considera que la expresión artística necesita libertad total de pensamiento.

Aunque suena todo muy bonito, no estoy del todo de acuerdo con esta teoría. Probablemente porque a mí al igual que a Virginia Woolf se me hace difícil olvidar que soy mujer en una sociedad que, aunque me ha reconocido el derecho al voto (entre otros), avala violaciones a mis derechos y a mi dignidad como ser humano. Son muchos los atropellos que aún sufrimos las mujeres hoy día: desinformación sobre derechos sexuales y reproductivos; invisibilidad de las mujeres lesbianas y de las inmigrantes; pobreza; maltrato en pareja y agresión sexual, entre otros. Precisamente estos actos de violencia son los que querían exponer las 8 musas desprovistas.

mujeres contra la agresion

En su ensayo, Virginia Woolf hace un recorrido por escritos históricos y de ficción que emitan alguna opinión sobre la condición de las mujeres. Aunque no me sorprendió, creo que amerita transcribir esta porción en la que hace referencia a lo hallado en el libro History of England (1926) del Professor Trevelyan en el cual se describe la posición de la mujer en Inglaterra alrededor del año 1470:

Once more I looked up Women, found “position of,” and turned to the pages indicated. “Wife-beating,” I read, “was a recognized right of man, and was practiced without shame by high as well as low… Similarly,” the historian goes on, “the daughter who refused to marry the gentleman of her parents’ choice was liable to be locked up, beaten and flung about the room, without shock being inflicted on public opinion.

Han pasado más de 500 años desde entonces… y me siento obligada a preguntar: ¿acaso no hemos aprendido nada? Es cierto que ahora la opinión pública censura este tipo de comportamiento, pero eso no es suficiente… hace falta mucho más.

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Una respuesta a “Se necesita un cuarto propio… o una calle pública

  1. me gustó este “garabato”!
    coincido contigo, hace falta mucho más. sin embargo, estoy convencido que por mujeres como tú harán falta muchas menos cosas.

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